El juicio político a Trump aviva el debate de los candidatos demócratas

El informe Mueller ha abierto las primeras grietas en el muro de contención que había levantado Nancy Pelosi alrededor de su exaltada bancada demócrata. La presidenta de la Cámara de Representantes había logrado acallar las ansias por iniciar un impeachment al presidente, proceso de destitución abocado al fracaso y que, advierte Pelosi, ahuyentaría a los votantes moderados. Pero ahora el debate se ha abierto de lleno en el partido: tres candidatos a enfrentarse a Trump en 2020 defienden iniciar el proceso. Una cuestión de principios, dicen, pero que oculta también un cálculo político.

Hasta la fecha, propios y ajenos elogiaban la destreza con que la veterana reina demócrata había logrado acallar las ansias por un impeachment, el proceso de destitución de un presidente por delitos cuya iniciativa la Constitución entrega a la Cámara Baja. Pelosi llamaba a la cautela. El proceso, para prosperar, algo que no ha sucedido nunca en la historia, requiere una mayoría de dos tercios en el Senado, Cámara que en la actualidad cuenta con mayoría republicana. Solo un informe Mueller “convincente y aplastante para los dos partidos”, dijo Pelosi, en el que el fiscal especial de la trama rusa acusara sin matices al presidente de conspiración con Moscú o de obstrucción a la Justicia, podría aconsejar iniciar el proceso.

De lo contrario, sí a continuar investigando al presidente desde el Capitolio, pero no a perder el tiempo en un proceso que no se puede ganar y que solo ahuyentaría al votante moderado y regalaría argumentos al presidente para presentarse como víctima de unos demócratas radicalizados.

El informe Mueller, publicado en su integridad la semana pasada, difícilmente habrá convencido a ningún republicano de quebrar la piña que forma el partido en torno a Trump. Tras casi dos años de investigación, el fiscal especial exonera al presidente de conspiración con Rusia. Mueller no presenta cargo alguno, a diferencia del fiscal Kenneth Starr, que en 1998 presentó 11 para destituir a Bill Clinton, en el último precedente de inicio de un impeachment (que luego fracasó en el Senado). Mueller tampoco acusa a Trump de obstrucción a la Justicia. Pero aporta 10 episodios que, a su juicio, pueden constituir material para acusarlo por ese delito.

Este último es el principal cabo técnico al que se agarran quienes desean abrir el proceso de destitución. Algo que, hasta la fecha, apenas defendía un puñado de legisladores recién llegados y que, gracias en parte a las artes de Pelosi, no se había convertido en objeto de debate entre los aspirantes a enfrentarse a Trump en 2020.

Pero ahora el impeachment se ha colado a las altas esferas del partido, hasta el punto de que tres de los principales candidatos demócratas, las senadoras Elizabeth Warren y Kamala Harris y el exministro Julián Castro, lo han apoyado públicamente.

“Ignorar los reiterados esfuerzos de un presidente por obstruir una investigación sobre su propio comportamiento desleal infligiría un daño grande y duradero a este país, sugeriría que tanto el actual como futuros presidentes serían libres para abusar de su poder de maneras similares”, escribió Warren el viernes en Twitter. “Creo que el Congreso debe tomar medidas hacia el impeachment”, aseguró Harris el lunes en televisión.

Fuente: El País.es/Pablo Guimón

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