Fracaso de negociaciones del Brexit hacen que Theresa May renuncie

Theresa May ha anunciado este viernes su dimisión como líder del Partido Conservador del Reino Unido. Tres años después de que el referéndum del Brexit forzara la renuncia de su predecesor, David Cameron, May ha acabado tirando la toalla por haber sido incapaz de manejar la salida del Reino Unido de la UE. La primera ministra hará efectiva su dimisión el próximo 7 de junio para poder recibir con relativa normalidad al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien tiene previsto realizar una visita oficial al país entre el 3 y el 5 de junio.

“Ha llegado la hora de que sea otro primer ministro el que lidere al país”, ha dicho May a las puertas de la que durante tres años ha sido su residencia oficial. Un breve discurso al final del cual la primera ministra no ha podido evitar que se quebrara su voz. “Ocupar este puesto ha sido el mayor honor de mi vida. He sido la segunda mujer en ocupar el cargo, pero no seré la última”, ha señalado.

A partir de su renuncia, May se mantendrá como primera ministra interina mientras da tiempo al Partido Conservador a poner en marcha una competición por su sucesión que se podría prolongar hasta ocho semanas.

May se ha reunido a las nueve de la mañana (diez de la mañana, hora peninsular española) en Downing Street con el presidente del Partido Conservador, Brandon Lewis, y con el jefe del todopoderoso Comité 1922 que reúne a todos los diputados sin cargo en el Gobierno, Graham Brady, para comunicarles una decisión que se daba por descontada en las últimas horas. El comité había llegado a provocar una tercera votación secreta entre sus miembros para cambiar las reglas del partido y acelerar la caída de su actual líder.

El último intento de May por sacar adelante su plan del Brexit terminó con la paciencia de sus correligionarios conservadores. La primera ministra había incluido en el texto la posibilidad de celebrar un segundo referéndum y de mantener con la UE una unión aduanera temporal para intentar lograr el apoyo de los diputados laboristas moderados. Las dos propuestas iban directamente en contra de los deseos del ala dura del partido. Hasta los ministros más fieles le comunicaron que no apoyarían en esta ocasión su propuesta y May se dio cuenta finalmente

de que se había quedado sola. “Siempre lamentaré no haber sido capaz de sacar adelante el Brexit”, ha dicho. “Mi sucesor deberá lograr en el Parlamento el consenso que yo no he alcanzado, pero para ello todas las partes deberán estar dispuestas a comprometerse”.

May llegó a Downing Street con el empeño imposible de poner en marcha un Brexit en el que ella misma no creía en un principio. Durante la campaña del referéndum de 2016 defendió la permanencia en la UE. Lo hizo, sin embargo, con desgana, y enfatizó más, desde el puesto que ocupaba entonces como ministra del Interior, las ventajas en materia de seguridad de una cooperación europea que el deseo de
pertenecer a una organización política de la que, como muchos de sus compañeros de partido, siempre sospechó.

Fuente: El País.es/Rafa de Miguel

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