Nuevo esquema de cobro de gasolina en Venezuela no eliminará colas ni el contrabando

Y se pasó la página. Quedó atrás la gasolina sin precio en la antigua potencia energética del continente. Ahora, en Venezuela se debe pagar el combustible y si es en dólares mucho mejor. Lo que costaba unos centavos tiene que equipararse progresivamente a precios internacionales porque el subsidio no puede ser eterno. Así lo entendió la clase política dominante desde hace 20 años y que no supo o no quiso preservar un sistema refinador de primer orden y que en sus mejores momentos, en la década de 1990 producía 600 mil barriles de gasolina por día. 

Las cifras de producción de gasolina en Venezuela 2020 son inciertas. La más optimista señala que son 40 mil los barriles que salen desde el Complejo Refinador Paraguaná (CRP) en el norteño estado Falcón y desde la refinería de El Palito en Carabobo (centro) apenas 20 mil. En ningún caso se cubre la demanda de unos 130 mil barriles que necesita el mercado interno del país en la actualidad.

En la noche del sábado 30 de mayo, Nicolás Maduro anunció los planes de la “nueva normalidad” del país en pleno proceso de desescalamiento de la cuarentena obligatoria. Insistió en que hay que importar y pagar el combustible y propuso un esquema de pagos y cupos de obligatorio cumplimiento. 

Como elemento adicional, se incorpora al esquema el denominado carnet de la patria, mecanismo de control y de monitoreo de las políticas públicas que activa la administración de Maduro.

Los subsidios son nocivos

Analistas de mercado y conocedores del negocio petróleo expresaron sus dudas en relación con el esquema que se inicia este lunes 1° de junio. El economista Víctor Álvarez consideró que el nuevo régimen “es pan para hoy y hambre para mañana”, según lo opinó en su plataforma virtual “Pedagogía económica” a la que El Diario tuvo acceso.

Explicó el economista que el plan de Maduro salta de extremo a extremo: “vender gasolina a 5.000 Bs/Litro equivale a 0,025 $/Litro en un mercado que llegó a pagar 3 $/Litro. Ni tan calvo ni con dos pelucas. Ese precio es pan para hoy y hambre para mañana. Se mantiene el incentivo perverso al contrabando y a la especulación”.

Expresó que “para erradicar contrabando de combustible y garantizar abastecimiento del mercado interno, el precio de la gasolina debe ser el precio de referencia en la frontera equivalente a 0,70 $/Litro. Eso es lo que cuesta en Colombia, Brasil, Trinidad y demás islas del Caribe. A 0,025 $/L se mantendrán largas colas para llenar una o dos veces el tanque hasta que se acabe la gasolina que vino de Irán”.

Advirtió que al no sincerar el precio tampoco se generarán ingresos para repotenciar refinerías, por lo que es cuestión de días para que combustibles vuelvan a escasear.

A 0,70 $/L en todas las estaciones de servicios se recuperan costos (0,45 $/L) y quedan 0,25$/L para recuperar refinerías y para financiar modernización y ampliación del transporte público en los 335 municipios del país.

Álvarez está en desacuerdo con los precios subsidiados y con los cupos a los transportistas. Considera que “lo que hay que subsidiar es transporte público y de carga a través de transferencias monetarias que se cubrirán con ingresos que genere el ajuste, más no seguir subsidiando combustibles a precios viles de 0,025 $/L porque se mantendrá contrabando. En la frontera pagan 0,70 $/L”.

Plantea que si la gasolina se vende a 0,025 $/L, el Estado pierde 0,425 $/L. “Semejante subsidio es insostenible y resta recursos para repotenciar las refinerías y modernizar el transporte público. Para evitar corrupción, los combustibles deben ser importados y comercializados directamente por privados. Al costo de 0,45 $/L se suma un impuesto indirecto de 0,25 $/L con el que se financiará recuperación de las refinerías, la modernización del transporte y los subsidios”.

¿Y qué de las sanciones?

En su alocución del sábado, Maduro reconoció que el monopolio de la importación de la gasolina ya no lo tendrá el Estado, al tiempo que informó que empresas privadas podrán traer y distribuir combustible “Yo espero que el gobierno de Estados Unidos no persiga a estos empresarios”, dijo el dirigente socialista.

Y precisamente el tema sanciones de los Estados Unidos a la administración Maduro es un factor que atenta contra la nueva normalidad propuesta. 

El ingeniero de petróleo y analista de mercado José Miguel Farías comentó en exclusiva para El Diario que “las sanciones lucen como una piedra en el zapato sin lugar a duda. De hecho, el viernes Elliott Abrams que actualmente trabaja para el Consejo en Relaciones Exteriores de Estados Unidos, le exigió a gobiernos y a empresas que no ayuden a Irán a enviar combustible a Venezuela porque sería una transacción muy peligrosa. Incluso los puertos, compañías navieras y aseguradoras que participen en esto, podrían enfrentar severas sanciones”.

Dijo que el mismo nivel de restricciones a nivel de sanciones pueden ser aplicadas a todos aquellos que se involucren en esto. Pero que se debe esperar para ver cómo se desarrollará este aspecto.

Considera el analista que el de las sanciones no es el mayor de los problemas que enfrenta el nuevo esquema de cobro de la gasolina.

“Con un diferencial de al menos 1.900% entre los precios subsidiados y precios internacionales, los incentivos para el arbitraje (tomar ventaja de una diferencia de precio entre dos o más mercados) son muy significativos. Con esta medida se está creando un gran mercado negro de combustibles. Los incentivos están dados para que eso ocurra”, dijo.

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